sábado, 22 de enero de 2011

Estofado de ternera

Hola!, he vuelto después de un tiempo de vagancia bloguera, porque cocinar, nunca he dejado de hacerlo. Me da rabia, porque he hecho algunas recetas muy buenas, y por lo típico, de "la cámara sin batería", "no tengo tiempo de ir haciendo fotos" y tal, no tengo material para poder publicarlas. Pero no os preocupéis, que pienso repetirlas, y con calma, para que quede constancia de esos manjares.
Bueno, vamos al grano, que me lío me lío, y tengo un estofao aquí esperando y se enfría. Pues eso, vamos al tema que nos ocupa.
Estos días está volviendo el frío, y además con ganas, así que lo mejor para recibirlo bien preparados es tomando un rico guiso de cuchara. Pues manos a la obra!
Por sugerencia de mi querido esposo, elegimos como ingrediente principal la ternera. Mi aportación ha sido elegir la forma de elaborarlo, y esta ha sido en forma de estofado. Sabía que no podía fallar. Motivos: el carnicero del barrio, como no, selecciona una carne de muy buena calidad, así el precio, pero merece la pena. Otro buen motivo, es que me apetecía tanto comer un buen estofado, que lo he hecho con muuucho cariño. Esto es muy importante en la cocina, hacer las cosas con cariño, y tener paciencia, respetar los tiempos. Si seguimos estas reglas, es imposible fallar. Bueno, salvo que confundas la sal con el azúcar o cosas de ese estilo.
Además, tengo la suerte de tener unos tíos que nos proveen de laurel que cultivan ellos. Ni punto de comparación con el que venden en los supermercados. Tiene el doble de aroma. Así que, mira qué lujo. Un estofado con buena carne y buenos condimentos. ¿A que se os cae la baba? Anda sí, que os estoy viendo.
Solo os digo que hemos dejado los platos limpios. Hemos acompañado el plato con un Coto de Rioja. Menuda pareja han hecho!

Ingredientes: 
  • 450 gr. de ternera para guiso.
  • 500gr de patatas
  • 1 cebolla grande
  • 3 dientes de ajo
  • hojas de laurel
  • vino blanco
  • vinagre de vino
  • aceite de oliva
  • pimienta
  • sal

Estofado de ternera
Este guiso lo suelo hacer en olla rápida, pero la preparación de los distintos ingredientes, la hago en una sartén aparte, no sé, manías que tiene una. Lo primero que hago es poner unas cuatro cucharadas de aceite de oliva en la sartén y saltear un poco la cebolla entera, a la que hacemos unos cortes para que se haga por dentro, los dientes de ajo, a los que les haremos un corte también, y las hojas de laurel. Lo mantendremos en el fuego hasta que el laurel quede tostado, sin llegar a quemarse. Una vez hecho, los pondremos en la olla.
En la misma sartén echaremos a continuación las patatas cortadas en trozos grandes. Las saltearemos un poco, hasta que tomen un tono un poco dorado, sin llegar a freírse del todo, y las pondremos en la olla también. Después de esto, ponemos en la sartén la carne que habremos salpimentado previamente. La carne la hacemos bien, hasta que suerte todo el jugo, y una vez hecha la pondremos en la olla junto con el resto de ingredientes.
En un vaso de los del agua, pondremos tres partes de vino blanco, y una parte de vinagre y lo echamos a la olla. Añadimos agua hasta cubrir las patatas, rectificamos de sal si es necesario y ya lo tenemos listo para poner en funcionamiento la olla. En mi caso, en media hora el estofado estará listo. Aquí abajo os dejo la imagen de una ración.
Pa comérsela!

lunes, 20 de diciembre de 2010

Navidaaaad, navidaaaad,......

Pues eso, que prácticamente ya está aquí la navidad.
Oficialmente para mí, el sentimiento navideño empieza el fin de semana en el que elaboramos los dulces de navidad. Y este año, concretamente, dicho acontecimiento ocurrió este sábado.

Es un día intenso. Desde por la mañana temprano, hasta la noche, sin parar de amasar distintos manjares, y sacar llandas y más llandas del horno de leña de mis padres.

Reconozco que somos un poco salvajes, porque hacemos dulces en cantidades industriales. Así estoy hoy, hechica polvo. Tengo agujetas en los brazos, incluso en los abdominales, todo por culpa de los mantecaos (qué jodíos). Pero bueno, lo hacemos con gusto y sobre todo, porque luego vamos llevando degustaciones a todo el mundo. Sobre todo los disfrutan la familia, pero también amigos y compañeros de trabajo. Aviso a estos últimos, que los llevo el día de la lotería, ¡lo prometo!
Para mí, este año, el verdadero milagro de la navidad ha sido, que creo que por primera vez desde que seguimos esta tradición, hemos conseguido no pelearnos en la cocina!!!
Es que imaginaos la estampa, cuatro personas en la cocina, que no es muy grande, y dando todos su opinión sobre si la mezcla está muy compacta o no, sobre si hay que echar la manteca primero o lo último, que si estás haciendo los cordiales muy pequeños, que si necesito una llanda ya y vais muy lentas......., vamos que no nos aburrimos.
Pero este año no sé qué ha pasado exactamente, que nos lo hemos tomado con calma y nos hemos reído más que otra cosa.
Por cierto, ya veis que hablo en plural, y es que los artífices de estos manjares han sido mis padres Paco y Lucía, mi hermana Inma y yo, of course.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Carrilleras al vino

Receta especial para los wine lovers como yo. Esta receta es inspiración de mi madre. No recuerdo exactamente qué carne era la que ella utilizaba, pero la primera vez que la hice utilicé carrilleras y creo que no me equivoqué, así que, convierto oficialmente las carrilleras de cerdo en la carne estrella de esta receta.

La primera vez que probé esta carne en un guiso, me pareció deliciosa y tan tierna, que se deshacía en mi boca. El secreto de esta receta es el tiempo de cocción. Casi dos horas a fuego lento, hace que la carne vaya absorbiendo el sabor del vino, y que quede jugosa y tierna. Tan tierna, que no hace falta usar el cuchillo para cortarla.

El vino, ese es el otro ingrediente estrella de esta receta. La carne se cuece exclusivamente en vino, ni agua, ni caldo. La carne adquiere un color rojo intenso y un sabor potente y delicioso.


Hemos decidido acompañar esta receta con un vino tinto Castillo de Luzón. Me encanta este vino. Sin ser de la gama alta de esta bodega, me parece que sabe muy bien y además tiene una magnífica relación calidad-precio. Creo que combina perfectamente con la carne.


Ingredientes: 
Las cantidades dan como para unas tres raciones.
  • 600 gr. de carrilleras de cerdo.
  • 1 botella de vino tinto
  • 1 tomate, 1 cebolla y 1 ajo para hacer el sofrito
  • 1 bote pequeño de guisantes
  • 1 zanahoria grande
  • pimentón dulce
  • aceite de oliva
  • pimienta
  • sal

Carrilleras al vino

Lo primero que vamos a hacer es sellar las carrilleras. Para ello, echamos un chorrito de aceite en una sartén puesta al fuego fuerte, y doraremos las carrilleras, que habremos salpimentado, aproximadamente durante un minuto por cada lado. Lo que hacemos con esto es formar una capa protectora por fuera, que evita que los jugos de la carne salgan cuando se cocina y así queda jugosa.

A mi me gusta que el sofrito quede suave, así que rallaremos el tomate (medio si es muy grande), la cebolla (media si es muy grande) y un diente de ajo, y lo ponemos con aceite de oliva y sal a sofreir en la cacerola donde vamos a hacer el estofado. Cuando el sofrito esté listo, le echamos una cucharadita pequeña de pimentón le damos unas vueltas, y antes de que se queme el pimentón echamos un chorro de vino en la cacerola.

En este momento, añadimos la carne a la cacerola, los guisantes y la zanahoria que habremos partido en trozos. Cubrimos con vino y llevamos a ebullición. Cuando esté hirviendo, bajamos el fuego, para que se haga lentamente, y tapamos. Debe estar cociendo unas dos horas. Hay que echarle un ojo de vez en cuando, para comprobar que no se queda sin líquido y si es así añadir más vino.


Ya veréis que aroma más rico. Esta vez puse unas patatas al horno finamente cortadas, con vino blanco, sal, pimienta, tomillo y un chorro de aceite. Una guarnición perfecta.
Que aproveche!!!